Pongamos que hablo de(l) Madrid
Política — Por admin julio 17, 2009 7:17Asisto estupefacto a las noticias, vaivenes, cruces, dimes y diretes que transitan por los ámbitos mediáticos y no mediáticos sobre Real Madrid, equipo de fútbol por antonomasia en la piel de toro, y la demostración de arte, garra y poderío de su política de fichajes, en la que se han gastado o se van a gastar unos 216 millones de euros, que se dice pronto y creo que todavía no han acabado. Es normal que los eternos rivales, los del Barça, estén que se suben por las paredes y que su presidente, Joan Laporta, llegue a calificar esta forma de hacer las cosas como “imperialista”, y con razón. Pero es que el presidente de la Federación Italiana de fútbol, -fíjate los italianos, que no se caracterizan precisamente por su finura y su discreción-, lo califica de “gastos de locura” y el Presidente de la FIFA, Michel Platini –otros, los franceses, tan poco faraónicos ellos-, dice que las cifras que se están manejando “le incomodan”. Y no es únicamente la lluvia de millones en plena crisis económica, como diciendo aquí estoy yo y mis cojones. Es sobre todo una forma de hacer las cosas que desde cierta periferia, como la mía, no parece sólo una actitud típica del equipo de fútbol de la ciudad sino que forma parte intrínseca del carácter y la idiosincrasia de la capital del reino toda ella: la chulería.
Qué otra región podía elegir como presidenta a la pija más pija que ha parido madre y sin embargo capaz de decir sin mover una pestaña: “Le pido de rodillas al señor Bárcenas que toda la información que tenga sobre mí la haga pública cuanto antes y además, con mucha claridad y con mucha precisión”. No me digas que eso no es chulería fetén. Y como colofón añade además con desparpajo un “fíjese el temor que tengo”, que es el equivalente a un “mira cómo tiemblo” pero en niña bien de colegio de monjas. Porque además, esta chulería que caracteriza a Madrid desde los tiempos de don Hilarión, si no antes, se ha convertido en patrimonio de la derecha. En la zarzuela clásica el típico chulo madrileño era un tipo popular (en el sentido de toda la vida) y barriobajero, vinculado a las corralas y las verbenas, jamás a los palacios. Y ahora, desde hace unos años, debido a una mutación genética desconocida, la chulería ha pasado a ser patrimonio del más alto nivel. Y además contagiosa, porque basta con vivir una temporadita en Madrid y moverse por ciertos círculos para que la chulitis haga mella en el más pintao. Al mismo aludido señor Bárcenas, que es de Huelva, no se le ocurre otra cosa que decir: “Yo le debo mucho al partido y el partido me debe mucho a mí”. ¿Es chulo o no es chulo? Y qué me dices de Manuel Lamela, ¡de Burgos! con sus cuatro pelos engominaos al más puro estilo Mario Conde (otro que tal baila, o bailaba hasta que le bajaron los humos) y dispuesto en su momento a cargarse la sanidad madrileña, y de paso a unos cuantos médicos, sin que le temblara el pulso ¿Es chulo o no es chulo? Y así podíamos seguir, que hasta Gallardón, que parece una mosquita muerta, tiene alma de chulapo de Lavapiés, aunque lo disimula.
Digo yo que alguna responsabilidad tendrán los madrileños en todo esto, porque para elegir a unos presidentes de clubes de fútbol, -recordemos los “elementos” que a lo largo de los años han presidido el “otro” equipo de balonpié, con Gil y Gil a la “Cabeza(s)”-, de la Comunidad, del barrio (ay señor Matanzo) o de lo que sea, tan perdonavidas y fantasmas, es que algo huele a podrido en Chamberí. Todos conocemos el estilo de Florentino porque ya lo practicó en su anterior etapa… y dale, lo vuelven a elegir. Conocemos perfectamente el estilo de la lideresa y sus secuaces, y se vio claramente en la investigación sobre los espías, y en el tonillo condescendiente y farolero de los declarantes… pero dale que te pego, los vuelven a elegir una y otra vez. ¿Y no va a ser que a los madrileños les gusta la gente así? ¿No será que los eligen porque se sienten identificados? ¿No será que en lo más profundo de su ser al señor, señora o señorita de Madrid lo que le va es chulear y que le chuleen? Si supieran que a los de fuera (a muchos al menos) nos parece una ciudad caótica y fea, desmesurada, sucia y gritona. Simpática, eso sí, pero un poco asquerosilla, con tanto falso poderío, que no es más que chulería de pueblo grande mal acabado y con complejo de ser el Master del Universo del mundo mundial. ¡Qué pesaos!
Etiquetas: deporte, fútbol, Madrid, políticos

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