Anécdotas en Berlin

Personal, Viajes — Por junio 20, 2010 10:57

La fiesta era en Viktoriapark en pleno Kreuzberg, el barrio de los jóvenes (hoy día ya no tan jóvenes) alternativo y artístico en una ciudad que ha sido durante muchos años la más alternativa y artística. En la época del muro, cuando era una isla en medio de un mar comunista, y para que no se despoblara, los jóvenes de la RFA quedaban exentos del servicio militar si se iban a vivir a Berlín. Aunque suele ser al revés, en este caso los chicos provocaron un efecto llamada en las chicas y la hoy capital alemana acabó siendo una de las urbes más jóvenes y dinámicas de Europa.

La fiesta era en Viktoriapark, como digo. Yo me alojaba en Charlottenburg, en la otra punta, a dos calles del palacio y del Museo Egipcio, al lado de Nefertiti. Eso era antes, digo lo de Nefertiti, porque como casi todo en Berlín, las cosas han cambiado de sitio o de función en los últimos años y ahora está en el Altes Museum en pleno centro. Sigo, que me enrollo: Como no soy nada precavido me fui en bicicleta, mi medio de transporte habitual en la ciudad. Y a la ida muy bien, iba sobrio.

La fiesta estupenda, había un grupito tocando y cerveza gratis, era verano, hacía calor y la gente se despelotaba. La verdad es que a los alemanes no les hace falta casi nada para despelotarse a la mínima ocasión. Y la cerveza era gratis, el grupo era una mierda pero acabamos todos contentos y en pelotas en medio de un parque. Y la cerveza era gratis, pero tarde o temprano había que volver a casa. Una vez vestido de nuevo, aunque creo que la mayor parte de la ropa que me puse no era mía, cogí la bici o me cogió ella a mí, e intenté desandar lo andado. En fin, me di más hostias de las que realmente  puedo recordar. Creo que llegué. No sé cómo, pero llegué.

Berlin-Kreuzberg-Mariannenplatz

La segunda anecdotilla era en Mariannenplatz, en el mismo barrio. Supuestamente era una fiesta “española”. De española tenía que te daban unos repugnantes pinchos de chorizo cocido y que el grupo que tocaba, más alemán que las salchichas de Frankfurt y además punkarra, venía de una gira por la península ibérica. Mi sorpresa fue cuando el completamente colocao cantante contó que había estado tocando en Euskadi y que había compuesto una canción dedicada a mi tierra. La canción era un poema (es un decir), pero cuando de repente, en el estribillo, el tipo soltó con voz cazallosa “Euskadi ta askatasuna” una y otra vez, una y otra vez, pero una y otra vez, no sé cómo describirlo, ya no supe si era un homenaje o una venganza. ¿Por dónde habrían llevado al indescriptible bardo para acabar cantando eso? Por lo demás un muermo de fiesta, la verdad.

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No hay comentarios

  1. Iñaki dice:

    Ja, ja, este se recorrió todas las Herrikos habidas y por haber…sospecho que no le contrataron en ninguna casa del pueblo. Abrazote.

  2. Ja, Me encantaron los punkys independentistas: ¿se habían puesto un palestino por lo menos? Solo por eso y por haberte visto en pelotas, me hubiera acercado a esas fiestakas, por decir…extrañas
    Besukes eskatutados

    • Antton dice:

      Pues lo del palestino no me acuerdo, pero no sería muy raro. ¿Extrañas las fiestas? En Berlín son de lo más normal, bueno eran de los más normal porque ahora no sé, pero me da a mi que la cosa sigue parecida. Con decirte que la gente se despelota en los parques para tomar el sol…

  3. erprofe dice:

    Buenas anécdotas, y es que Berlín, una fiesta, alcohol y música es una mezcla explosiva compañero.

    Un fuerte abrazo.

    P.D.: ya me dirás como coño haces para viajar tanto jajaja.

  4. Cata dice:

    Ja ja ja… me hubiera gustado verte a la vuelta de la primera fiestuki… Pero no te lo tomes a mal conmigo eh? tiene mérito no perder la bici hasta llegar a casa… jolines, y encima vestido… Claro que me hubiera gustado también ver el atuendo con que te decoraste para la vuelta… juas juas…

    Besitos gamberros.

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