Flipping in Switzerland
Personal, Viajes — Por admin agosto 16, 2010 20:52No sé qué le ponen a los porros en Suiza, pero aquello no me había pasado nunca y no me ha vuelto a pasar. Siendo estudiante estuve un verano cogiendo fruta por allí para pagarme las vacaciones, aquellas maravillosas vacaciones que acabaron con una visita al Vaticano. Además de tomates, (que te eslomas por la postura que hay que poner, así como medio agachao, medio no) albaricoques y alguna que otra cosa más, un par de días los dediqué a la manzana. Es un trabajo cómodo pero terriblemente aburrido: te subes al árbol, que son pequeñitos, te acomodas en una rama y vas cogiendo una por una las piezas, despacito, sin apretar mucho además, que si no al cabo de los días se les quedan marcados los dedazos. La pones en el cesto suavemente y a por otra. Es igualito, igualito a eso que dicen de aprender a bailar sevillanas, aquello de la cojo, la como y la pongo… o algo así, sólo que sin comerla, que si no, ni pagan.
El caso es que el segundo día, en un descanso, me pasaron un porrillo. Le dí un par de caladas, no más, y tras un poco de charla nos volvimos a subir cada uno a su árbol. Al cabo de un rato la cosa empezó a hacerme efecto… Resulta que en las hojas había mensajes… Sí, mensajes extraños y desconcertantes. Mensajes del más allá, supongo, porque eran misteriosos: “Mira detrás de la hoja” me decía uno y yo miraba… Y allí ponía: “Mira delante de la hoja…” así que si alguien me observaba habría visto cómo en vez de coger manzanas cogía las hojas las remiraba y les daba la vuelta. Pero la cosa no quedó ahí. Al cabo de un rato las hojas empezaron a criticarse y a discutir entre ellas. “Mira esa…” y yo miraba “…es una verde”. “No te fíes de aquella que tiene doble cara” me decía otra.
En esas estaba yo cuando en la montaña de al lado se reflejaba el sol del atardecer resaltando sus vetas, sus estratos, alternando el color arena, los sienas tostados, los rojizos y los ocres en una hermosa conjunción astral de color… Y de repente, con los últimos rayos se abrió la montaña y salió una bruja volando en su escoba. Fue descendiendo haciendo círculos en el aire hasta donde estaba y, sin pedir permiso ni nada, se metió en mi cabeza. Ahí sigue supongo, porque no ha vuelto a salir. Esa noche, volviendo a casa, las luces de Lausanne, encaramada sobre las colinas al borde del lago Leman, parecían una galaxia cercana y el Renault 5 era una auténtica nave espacial. La madre que me parió, qué le pondrán a los porros en Suiza.
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Este post participa en el concurso del 2º aniversario del curioso e interesante blog Legalize Palmeritas, cuyo premio es una magnífica camiseta.
Etiquetas: anécdotas, drogas, mis viajes

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jajajaja muy buena historia. Desde luego si es real es para no volver a fumarse un peta en la vida jajaja
Real com la vida misma, te lo juro. Pero… a mí no se me quitaron las ganas.
Juas, juas, tú tas seguro de que lo que fumaste era un canuto, que te hay cosas muy raras por ahí, el otro día en un documental hablaban de un líquido muy raro, que lo bebías y veías jaguares y tó, jeje a ver si a tí te mezclaron “aljuna droja con el porrillo…”"
Bicosss
Celia, estamos hablando de mediados de los 80… Aunque nunca se sabe. Creo más bien que se trataba de material de alta calidad, tipo el que se compra en Amsterdam.
¿Tas bien?
Un beso mu grande
Por cierto, estoy en casa de cierta amiga tuya, en el centro de la península.
Menuda flipada en colores, brujas y todo…
La verdad es que nunca me ha pasado nada parecido, pero siempre he tenido muy claro que los aliñados… por si acaso, es conveniente tomarlos en momentos de relax y asueto. Nunca he fumado en días laborables y mucho menos subida a un árbol, lo tuyo fue de riesgo total muchacho!!
Tengo por costumbre, querida Cristina, hacer lo mismo que tú, y los aliñados también los tomo en ocasiones especiales. Pero es que aquello de coger manzanas era tan aburrido que pensé que un poco de vidilla no vendría mal. Y la verdad es que la altura no era como para escogorciarse.
Un besazo.
Ja ja ja… que buenooooo!!! Sí es que viajar contigo debe de ser una aventura cada día, juas
Tú ves echándole la culpa a los suizos, ji ji
Un besazo
La verdad es que me pasa de todo, pero no sólo viajando, je je je.