Memorias de un inútil 2: Con flores a María

Personal — Por junio 14, 2010 9:07

-Ave María Purísimaaa.

-Sin pecado concebida.

Esa era la cantinela diaria: cuando un profesor entraba en el aula, todos en pie, recitábamos la letanía. A pesar de mis reticencias, la academia de la señora Carmina resultó ser un auténtico remanso de paz comparado con el afamado colegio que todo el mundo conocía como “Los Cuervos”. Y es que eran unos auténticos pajarracos, con su sotana negra del cuello a los pies y su actitud prepotente y violenta. Yo, como ya he dicho, no destacaba especialmente, ni para bien ni para mal: era un chaval que no sacaba malas notas, excepto en matemáticas, que siempre han sido mi cruz, y tampoco era especialmente travieso, así que me pude librar de unas cuantas hostias durante mi estancia en aquella casa, aunque alguna me tocó. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de algunos de mis condiscípulos, que tuvieron que tragar a lo largo de su infancia desde castigos menores como poner la mano para recibir reglazos hasta auténticas palizas por parte de algún cura especialmente sádico o pasado de rosca.

Y en este sentido tengo un especial recuerdo del hermano Helicóptero.  Le apodábamos así porque de vez en cuando, en el momento que se le cruzaba el cable y algún inocente metía la pata, le daba como una especie de arrebato, se dirigía hacia el pupitre del pobre interfecto y empezaba a soltar leches sin ton ni son agitando los brazos como las aspas de un autogiro de doble hélice. Como además cerraba los ojos y apenas intuía dónde iban a parar los golpes, más de una vez alguno de los compañeros cercanos se llevaba un manotazo sin comerlo ni beberlo. Pero es que el hermano Helicóptero era un auténtico jinete del Apocalipsis, un Atila reencarnado, que no dejaba a su paso títere con cabeza.

Como todo colegio religioso que se precie, el curso escolar estaba trufado de celebraciones. Las más importantes, por supuesto, eran la Navidad y la Semana Santa, pero como coincidía con periodos de vacaciones, se limitaban a prepararnos espiritualmente para esos acontecimientos, gracias a Dios. El acto eucarístico más habitual era la misa de primer viernes de mes, a la que nos dirigíamos todos como un solo hombre sin saber muy bien de qué iba la cosa. Además estaban, por supuesto, las clases de catecismo, que constituían por sí solas todo un misterio:

-¿El Padre es Dios?

Y tú contestabas: “Sí hermano, es Dios”.

-¿El hijo es Dios?

A lo que replicábamos: “Sí hermano, el Hijo es Dios”.

-¿El Espíritu Santo es Dios?

-Sí, ese también es Dios…

-¿Son por ventura tres dioses?

Y aquí radicaba el problema. La lógica infantil nos decía que si eran tres y cada una era Dios, pues entonces eran tres dioses, sin embargo el tonillo del cura sonaba como a trampa, así que nadie decía nada. ¡Pero ay! siempre había algún listillo que quería ganar puntos con don Ambrosio y se adelantaba: “Sí hermano, son tres dioses”. Y ¡zas! Se llevaba un sopapo que le volvía la cara.

-Son tres personas distintas pero un solo Dios verdadero. Dios es, por tanto, uno y trino.

“Ah… bueno…” y abríamos los ojos como platos, más por desconcierto que por admiración. A mí lo de trino me sonaba a canto de pájaros, pero estaba claro que no iba a decir ni pío, por si acaso. Como soy un inútil, a día de hoy todavía no he conseguido resolver el misterio.

Pero el momento más importante del año era el mes de mayo, el mes de María, por la que los hermanos sentían una especial devoción que intentaban inculcarnos por las buenas o por las malas. Todo, absolutamente todo giraba en torno a la Virgen: desde la historia sagrada de su vida, repetida hasta la saciedad para que se nos metiera bien en la mollera, hasta la clase de manualidades (posteriormente denominada “pretecnología”) donde nos dedicábamos con emoción a hacer cadenetas de papel de colores para decorar las aulas. Pero lo mejor, sin duda, era la clase de música, donde entusiastas y alegres entonábamos loores a la madre del Señor sin desfallecer ni un instante:

♫ Venid y vamos todos

con flores a María ♪

con flores a porfía ♫

♪ que madre nuestra es.

Tiempo después, recordando esta canción, me preguntaba qué significaría eso de “con flores a porfía”. Lo busco en el diccionario y la respuesta me deja mas desconcertado que antes:

porfía.

(Del lat. perfidĭa).

1. f. Acción de porfiar.

1. loc. adv. Con emulación, a competencia.

porfiar.

1. intr. Disputar y altercar obstinadamente y con tenacidad.

2. intr. Importunar y hacer instancia con repetición por el logro de algo.

3. intr. Continuar insistentemente una acción para el logro de un intento en que se halla resistencia. Porfiar en abrir la puerta

Está claro que lo único que le pega un poco es la tercera acepción, es decir, continuar insistentemente llevando flores a María una y otra vez todos los meses de mayo, dale que te pego, hasta alcanzar la santidad o morir en el intento. Porque disputarle las flores a la Señora habría estado muy feo y a uno le haría acreedor de una merecidísima sesión de hostias del hermano Helicóptero; y no digamos ya lo de importunar a la susodicha.


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No hay comentarios

  1. Jujitsu-Man dice:

    A mí que soy joven todavía (y no he ido a colegios religiosos) todo esto me suena por lo que me puedan contar mis padres y tal, pero es sorprendente lo parecidas que son tus vivencias y las suyas.

    Definitivamente, la enseñanza general y la religión no son una buena combinación. Al final lo que consiguieron con esos métodos y la imposición del catolicismo mediante la violencia fue crear muchas mentes resentidas contra todo lo que quisieron enseñarles.

    • Antton dice:

      Pues va a ser que debo tener la edad de tus padres, más o menos, je je. Desde luego lo que consiguieron en muchos casos no fueron unas mentes resentidas, sino más bien impermeables a todo lo que quisieron enseñarnos en lo que a religión respecta. Los pobres, si pensaran que en realidad son una fábrica de ateos…

  2. Iñaki dice:

    A nosotros nos decían que teníamos que ducharnos vestidos para no tocarnos las partes pudendas, y cosas así…Aún me pregunto como no he salido más descerebrado de lo que soy en realidad…

  3. Iñaki dice:

    Bufff…y cosas más surrealistas…

  4. Cata dice:

    Jolines con el hermano helicóptero ese… que pegón. Nosotras las nenas, en Barna, llevávamos lírios… uno cada día, durante todo el mes.

    Bezitozzz

    • Antton dice:

      ¿Uno cada día? Jopé, que coñazo, dale que te pego con lirios a María uno y otro día, sin desfallecer. La madre que los parió a todos, curas y monjas. Ah, no, que tú eres beatilla, je je je.

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